domingo, junio 18, 2006

ANGEL TERRENAL


Memoria del tiempo sin espacio hecha palabras, mi gratitud entera de carne y hueso, dedicada

Cejas abundantes y oscuras hacen resaltar el temperamento del día, tres centímetros cuesta abajo dos pliegues delimitados cada uno por un par de párpados que baten al son del va y ven de sus pestañas onduladas, justo en la mitad de sus ojos converge un tabique perfecto por donde una gota de agua podría deslizarse sin lastimar su espalda; al final del recorrido dos ventanas simétricas que asimilan válvulas especiales para regular el afortunado aire que recorre sus pulmones, línea media paranasal y dos voluptuosas montañas se unen con cuidado similando el trazado de un corazón perfecto, a cada lado, una hermosa comisura que continúa dibujando un labio inferior acolchonado; todo su cuerpo es al final colmado de una tez morena que baila con la armonía de sus movimientos.

Camina rápido con pasos siempre vigorosos y largos, sus brazos coordinan con el ritmo de sus piernas, con el ímpetu de su corazón, siempre latente. Camina con cuerpo y alma, camina con los ojos y la nariz, con la planta de sus pies y la de sus manos, camina con todo y corazón, en las mañanas antes de la despertada de los pájaros. Y cuando no está caminando lo encuentro en todos lados, colmando los sitios que se han quedado sin su sonrisa, llenando cada esquina con su humor implacable, esas palabras que llegan al oído más recio y cosquillean el martillo con el yunque de tal modo que logran despegar una risita en los labios. En las noches se recuesta boca arriba con los ojos bien cerrados, las piernas delimitan una “V” perfecta en donde encaja su cobija roja y doblada, sus manos se entrecruzan en su pecho formando una danza hermosa con el movimiento de su respiración, es engañosa su posición de sueño, me costó mi tiempo en darme cuenta de su verdad, pero ahora sé que cuando su mentón forma un ángulo de 120 grados sobre su cuello es porque esta despierto, cuadrando la hora precisa para caer en el mundo de los sueños. Si, me conozco algunos de sus minuciosos detalles simplemente porque adoro cada centímetro cuadrado que llena su presencia, cuando no estoy cerca y emerge su voz por las hendiduras del auricular no es solo el teléfono el que guarda sus palabras, las vibraciones del sonido llegan por mi nervio auditivo, y no me pregunten cómo, pero cada frase es embebida por las cavidades de este corazón, y allí, solamente ahí es donde aparece el significado del amor, porque el amor no conoce la distancia que hay de Bogotá a Bucaramanga, no se le es importante aprenderse los kilómetros para no dejar nunca de sentir.

Cuando la pereza no sobreestima mi capacidad de despertar, trato de acompañarlo en su caminata agotadora para alguien como yo que no está acostumbrada a volar, siempre detrás de sus vigorosos pasos, tratando de no quedarme, trotando para no perderlo de vista, yo jadeante, sudorosa pero feliz de tenerlo al frente, como cuando era niña y salíamos a caminar, él adelante y yo mirando su espalda, quería encontrar el sitio exacto donde escondía sus alas, pensaba que por miedo no me las mostraba, así que entonces no le pregunté nada y sigo sin hacerlo porque soy confidente del secreto que esconde sus ojos negros, esos ojos que guardan un misterio cuando la pupila está bien dilatada.

Es que siempre hay algo celestial en sus ojos que producen serenidad, siempre hay algo que me tranquiliza cuando el tiempo a veces nos enfrenta y no nos permite conversar y queda su mirada calurosa y suficiente para sonreír, es un tipo de mensaje que cobija cualquier preocupación, una señal medio humana, medio divina.

Sigo mirando su espalda, sigo creyendo que cuando cae la noche y cierra sus ojos es porque está pidiéndole permiso al cielo para dormir como los mortales, sigo pensando que la isla sin cabello que un día le salió en la cabeza es por la presión que le hace su aureola, pero él no se da cuenta, se hace el loco o ya se le olvidó su naturaleza. A veces le duelen las piernas, pero es porque se le olvida utilizar sus alas, a veces es simplemente que su hígado se queda dormido, pero se le olvida caminar con él como lo hace con los ojos y la nariz, con la planta de sus pies y la de sus manos. No quiero que olvide su poder y lo deje a un lado, por eso hoy he roto todo conjuro para contarles esto y que él me lea entre ustedes, que se escabulle de cualquier comentario y se identifique con mis señas, que se sonría al ver estas palabras y se dé cuenta que siempre supe que era un ángel.

Mi hermoso ángel terrestre, no te dé miedo, abre esas alas, vuela un poco pero nunca dejes de caminar, sigue llenando los espacios de sonrisas, sigue guardando tu secreto, pero no te olvides, no te olvides que puedes, siempre puedes!, así como cuando sabiendo que eras un ángel pronuncié mi primera palabra: Papá!.
KAIA

Yo no he tenido muy buena relación con mi papá, y probablemente no alcanzo a entender el amor con el que mi amiga escribe este cuento, pero se que muchos saben que es y como se siente.
Quiero dedicarle esta expresion de amor de hijo a papá a los papás que son buenos papás, estan enamorados de sus hijos y les dedican tiempo y alegria
para ellos, mis GRANDES AMIGOS que son papás,
FELIZ DIA!!

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